Reducción de los tres ceros al peso, ¿una medida necesaria?

ÁLVARO
Álvaro Murillo- Comunicador Social

Desde hace varios años viene rondado por los pasillos del Congreso de la República la idea de restar  los tres ceros al peso, política económica que se ha adoptado con éxito en otros países como Mexico, Brasil y Argentina.

Bogotá D.C febrero 13 de 2018(Prensa Senado) El primer congresista en presentar la propuesta fue José Jaime  Nicholls  Sánchez-Carnerea, ya fallecido, quien radicó en el Congreso en el año 2001 un proyecto de Ley  para la creación del Nuevo Peso colombiano, mediante la reducción de ceros en la nominación de la moneda nacional, y que pretendía simplificar el manejo de las grandes cantidades.

La idea establecía un período de transición hacia el Nuevo Peso, en el que circularían durante unos dos años dos clases de billetes con el mismo diseño: uno, el que circula hoy con los tres ceros; y otro igual, sin los tres ceros y la denominación Nuevo Peso.

Se advirtió que como los billetes se deterioran y hay que cambiarlos, en dos años todos los billetes en circulación serían Nuevos Pesos, sin los tres ceros. Por tal motivo, el costo del cambio sería mínimo, ya que como siempre ocurre, los billetes deteriorados se reemplazan por nuevos, pero esta vez bajo su nueva denominación.

La Junta Directiva del Banco de la República respaldaba el proyecto del Senador Nicholls, por considerarlo benéfico para la simplificación de las transacciones y la contabilidad de las empresas y el comercio.

En la actualidad, la contabilización de las operaciones resulta muy compleja dada la cantidad de ceros que componen las cifras. Al eliminarle tres ceros a la moneda, se facilita su cómputo lo cual propende por la eficiencia de los sistemas contables.

Adicionalmente, el cambio simbolizaría el compromiso nacional de lograr la estabilidad de la moneda hacia el año 2003, época en la cual la inflación colombiana se acercaría a la internacional.

Según el estudio del Emisor, el costo de producir los nuevos billetes y monedas se recuperaría en un plazo de nueve años. El proyecto de ley planteaba  que durante dos años circularían  al mismo tiempo los billetes antiguos y los nuevos para que el cambio se hiciera de manera gradual.

Juan Manuel Vargas Buendía, en Julio del 2002 escribió un ensayo en la revista del  Banco de la República, titulado “Sustitución Monetaria en Colombia: Costos y beneficios”  en el cual destacó:

“En América Latina se han presentado cambios de monedas en varios países.  Entre otros se referencia a Brasil, Argentina y México. En Brasil se han presentado cinco reducciones de ceros o cambios de moneda en los últimos trece años, el último de ellos en 1994, cuando 2.750 cruzeiros reales se transformaron en un real. Hoy en día el billete de mayor denominación es el de 100 reales. De igual forma, el record de Argentina consiste en haber eliminado 13 ceros de su moneda desde 1970. En 1991, el entonces Ministro de Economía, Domingo Cavallo, decretó la Ley de Convertibilidad, con la cual dos años más tarde se suprimieron cuatro ceros -cambiando 10.000 australes por un peso- para dejar un peso equivalente a un dólar. Es importante señalar que la normalización no implica necesariamente la convertibilidad de la moneda”

Hoy se revive en Colombia el tema a raíz de declaraciones recientes del nuevo gerente del Banco de la República, Juan José  Echavarría,  que respalda ese cambio y a  la idea de quitar los tres ceros al peso colombiano,  anima  al senador y economista  Antonio Guerra de la Espriella,  autor de la iniciativa que se archivó en el actual  periodo legislativo, a insistir  en su  discusión y aprobación.

El antecesor en el Banco República,  José Darío Uribe respaldaba el proyecto del senador Antonio Guerra de la Espriella, e incluso en uno de los debates afirmó que la impresión de los nuevos billetes y las nuevas monedas no tendría ningún costo para el erario, ya que el emisor lo haría con recursos propios destinados a renovar la moneda y los billetes.

Echeverría, además ex ministro de Hacienda,  ya había, en el 2016,  respaldado el proyecto  porque internacionalmente nos permitía estandarizarnos gracias al buen momento de la economía colombiana.

Ese es un punto importante que se debe analizar antes de aprobar el proyecto.

En septiembre de 2010, el senador Guerra de la Espriella promovió una propuesta similar que planteaba empezar un proceso de transición a un nuevo peso. Finalmente se archivó en la Cámara de Representantes, “pues era una iniciativa que venía de la legislatura anterior”.

El periódico El País  de Cali , ese mismo año informó que “el presidente Juan Manuel Santos defendía la propuesta de quitar los tres ceros del peso colombiano  e impulsó la presentación de la iniciativa porque realmente trae beneficios con un costo mínimo». Santos dijo en esa oportunidad que es tiempo de que Colombia se ponga a tono con la realidad internacional.

Indicó el Jefe de Estado que a pesar del costo que podría tener el cambio de billetes y monedas,

éste sería pequeño frente a los beneficios que traería esta iniciativa a largo plazo. “Esa cantidad  de ceros confunde a la gente», sentenció el mandatario.

El ya fallecido senador tolimense del Partido Conservador, Juan Mario Laserna, quien  fue ponente de un proyecto similar, señaló en ese mismo año que era una buena propuesta, que es una tendencia universal de las monedas y nos dejaría parecidos al dólar o al euro a un bajo costo porque lo que hace el Banco de la República es ir recogiendo billetes y monedas viejas e ir sacando las nuevas denominaciones a la calle.

PRESIDENTE DE LA COMISION TERCERA DICE QUE ESTAN LISTOS PARA RETOMAR LA INICIATIVA

Hoy el senador Antonio Guerra, presidente de la Comisión Tercera hasta junio del presente año, autor y ponente  en el último cuatrienio de esta iniciativa  dijo estar abierto a volverlo a presentar.

Guerra,  dijo que en su estudio, el Banrepública no ve objeción para que en Colombia circule una nueva moneda, sin la presencia de los tres ceros en los billetes como sucede en la actualidad. La creación del nuevo peso comenzará a debatirse en los próximos días en el Congreso de la República. La ponencia para primer debate será radicada en los próximos días  en la secretaría del senado.

CAPACITACION, LA CLAVE

Cabe señalar que en el último debate del proyecto de Antonio Guerra se hicieron otras recomendaciones y advertencias:

Se dijo que se deberían invertir alrededor de 32.000 millones de pesos en campañas masivas de educación y publicidad para explicar a los colombianos las características del nuevo peso. Esto, si se tiene en cuenta que en caso de aprobarse la ley, por ejemplo, un billete de 10.000 pesos van a convertirse en 10 nuevos pesos y más de uno podría tener la sensación de que perdió valor así el poder adquisitivo sea el mismo.

Otro tema, que implica costos es el cambio en los precios que debe hacerse en todo tipo de establecimientos del comercio. El fallecido senador Mario Laserna señaló en su momento  que “con el nuevo peso, la idea es simplificar la contabilidad, generar ahorros en sistemas operativos, así como crear una moneda más estable y que sea más fácil de comparar con las de otros países”.

A juicio de Laserna, es momento de hacer esta transformación en la medida en que ya el país tiene niveles bajos de inflación (2,31 por ciento anual hasta agosto) y que hay estabilidad económica, condiciones que no se presentaban hace algunos años, cuando hubo otra propuesta similar.

Álvaro Montenegro, profesor de la Universidad Javeriana, señala que en estas circunstancias no tiene mayor efecto que un billete sea de veinte mil ó de 20 pesos, «porque los precios se ajustan y la gente se acostumbra».

En entrevista a distintos medios, hace dos años  Mario Laserna dijo que las motivaciones que tiene Colombia para quitarle los tres ceros a la moneda son muy distintas de las que tuvieron otros países de América Latina cuando adelantaron procesos similares.

Señaló, en su tiempo,  que a diferencia de lo que ocurre en Colombia, cuando Argentina y Brasil le quitaron ceros a sus monedas, había poca credibilidad y las medidas se tomaron con el objetivo de resolver crisis y en especial fuertes inflaciones, cosa que no ocurre en la economía colombiana.

En México, el incremento en los precios causado por el desequilibrio económico que se produjo en ese país, a finales de los 80 y comienzos de los 90, hizo que las autoridades le quitaran tres ceros al peso mexicano, proceso que empezó el primero de enero de 1993 y duró cerca de tres años, tiempo durante el cual se utilizaron las dos monedas de manera simultánea. Sin embargo, los países que más experiencias han tenido en este frente son Argentina y Brasil.

En Brasil, se eliminaron los ceros de la moneda en varias oportunidades, hasta que en 1994 los cruceiros le dieron paso al real, que se utiliza actualmente. Este cambio vino acompañado con una serie de ajustes para estabilizar la economía y controlar la inflación, que superaba el 1.000 por ciento.

Finalmente, cabe reafirmar que el respaldo del Gerente actual del Banco de la República a la idea, llevará al Senador y presidente de la Comisión Tercera del Senado, Antonio Guerra de la Espriella, a volverlo a radicar, aprovechando la experiencia recogida en los debates anteriores.

El proyecto buscará de nuevo  entre otras consideraciones, facilitar operaciones de contabilidad para los balances empresariales, dado que las cifras en pesos son cada vez más grandes y difíciles de manejar.

Por: Álvaro Murillo

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